
Tras la derrota en el segundo partido por 30 puntos (101-71), muchos analistas dieron por terminados a los Spurs antes de tiempo.
Pero claro, nunca debes herir el alma de un campeón.
"Me siento responsable de esto que está sucediendo", dijo Manu Ginóbili envuelto en un manto de preocupación tras las dos primeras derrotas de su franquicia.
Pero en la tercera, se hizo cargo de esa responsabilidad. El argentino transformó su imagen al cien por cien. Tras mostrarse sumamente errático en el comienzo de la eliminatoria, demostró que es el líder de este equipo en las difíciles. Sus triples oportunos, sus penetraciones y por sobre todo la mentalidad ganadora que transmitió, fueron los argumentos para que los Spurs tengan la cuota de energía necesaria para ganar el partido clave de la llave, el que les da la oportunidad de volver a creer.
30 puntos para liderar a los Spurs. "Pone demasiado sobre sus hombros, pelea contra muchas cosas... tiene mucha confianza en lo que puede hacer".
Nadie puede negar que Tim Duncan (22 puntos y 21 rebotes) y Tony Parker (20 puntos y 5 asistencias) fueron escoltas de lujo. Pero fueron sólo eso en este juego: escoltas. Porque la verdadera razón del sprint de San Antonio en el marcador tuvo que ver con el juego del número 20.
La victoria de San Antonio tiene síntoma de déjà vu. Quizás algunos sienten lo que yo siento: Esto ya lo vi. Los Spurs perdieron los dos primeros ante los Hornets y todo parecía indicar que la serie estaba definida. Pero en el AT&T Center todo cambió.
Y ahora, la historia está empezando a cambiar ante los Lakers.
El equipo de Phil Jackson sufrió su peor derrota en lo que va de playoffs (101-84).
Los Spurs supieron concretar la diferencia en el marcador, que se les escapó en el primer juego, porque mantuvieron la intensidad, principalmente en defensa.
El terceto maravilla de los Lakers fue muy bien controlado por los Spurs. Para destacar la defensa de Tim Duncan sobre Pau Gasol (terminó con 7-18 en TC), la de Robert Horry sobre Lamar Odom (2-11 en TC) y la de Bruce Bowen sobre Kobe Bryant (13-23 en TC).
Si bien Kobe en el último cuarto volvió a aparecer en todo su esplendor con cuatro triples, no alcanzó para contagiar a sus compañeros.
Quizás uno de los aciertos de Popovich en este juego fue la defensa de Horry sobre Odom. Ningún aficionado de la NBA puede estar ajeno al juego de contacto (y por momentos brusco) de Horry en defensa. Pero la realidad indica dos cosas: 1) Es el único jugador de los Spurs que, por su contextura física, puede defender a Odom. 2) Las faltas esta vez dieron resultado en las penetraciones, porque Odom nunca entró en sintonía con el juego, algo que había sucedido en el segundo partido (cuando fue a la línea, sólo anotó 3-8).
Otra razón del triunfo de los Spurs se dio en los porcentajes de efectividad, tanto en tiros de campo como en triples. Los números del equipo de Popovich en el AT&T Center crecen y esa fue una de las razones de la victoria.
51.4% en tiros de campo, contra 42.7% de los Lakers ya es mucho. Pero si les digo que San Antonio tuvo un 55.6% en triples contra un 35.3% de Los Angeles se darán cuenta que es demasiada diferencia. Ni hablar en asistencias, 22 contra 13, y en tiros libres. Los Spurs desde la línea de personal anotaron 17-23 y los Lakers... 8-17.
El juego de Tim Duncan en los postes tuvo gran incidencia. De los 39 rebotes de los Spurs, 21 quedaron en propiedad del gigante nacido en las Islas Vírgenes. Es cierto que terminó con 8-17 en tiros de campo, pero sus 22 puntos más las faltas que recibió debajo de los tableros fueron fundamentales para su equipo. Lo mismo la velocidad de Tony Parker para penetrar y los lanzamientos a media distancia. El francés coronó su actuación con 20 puntos (9-15 en TC) y cinco asistencias.
Mucho tuvo que ver la rotación rápida de balón para conseguir tiros a distancia en posiciones cómodas. Ese es uno de los problemas que por momentos tiene Tony Parker. Pica tanto la pelota en las ofensivas al buscar el aro como alternativa inicial que termina demorando los ataques, cuando la primera opción es girar rápido la pelota. Si corrige ese defecto con el tiempo estará entre los mejores armadores de la NBA, ya que tiene penetración, tiro a distancia y es el jugador más rápido de la liga en esa posición.
Brent Barry volvió a ser importante en este equipo. Su defensa sirvió mucho en la rotación y también su colaboración en ataque. Jugó 21 minutos y anotó 2-5 en tiros de campo y 2-3 en triples. Más allá de los números, sus anotaciones vinieron en momentos importantes del juego.
De todos modos, Manu Ginóbili fue el teorema indescifrable para los Lakers en este partido. Autor de 30 puntos, con 9-15 en tiros de campo, 5-7 en triples y 7-7 en tiros libres, fue eje central del ataque de los Spurs para el despegue en el marcador en el segundo cuarto, parcial en el que San Antonio venció 28-15, tras perder el primero 24-21.
Entre Sasha Vujacic y Vladimir Radmanovic lo intentaron marcar impidiéndole el eje de cancha, pero la realidad es que el argentino estaba endiablado.
"Retornó al ruedo de la forma en que pensé que lo iba a hacer", dijo Bryant. "Es un jugador fenomenal y tuvo un primer tiempo espectacular", dijo la estrella de los Lakers.
Con 2.56 por jugarse en el último cuarto, Manu fue hacia el banco de suplentes, saludó a sus compañeros y recibió una ovación por parte de su público.
"No hubo cambios físicos esta noche, sólo la presión de saber que estábamos 0-2 y que necesitábamos el triunfo".
A veces, aunque parezca mentira, la mente puede más que el cuerpo.
Los Spurs, que no pierden en casa desde el pasado 9 de abril ante los Suns, y llevan siete victorias consecutivas en el AT&T Center en estos playoffs 2008, buscarán igualar el martes la eliminatoria ante los Lakers.
Como se dijo anteriormente, nunca debes herir el alma de un campeón.
Manu Ginóbili reapareció una noche. Y gracias a su liderazgo, reaparecieron los Spurs.